|
Confía, cierra los ojos.
Estás vivo.
|
La perra comenzó a vomitar billetes,
las hormigas cantan, gritan, se queman... Suelen ser invisibles.
Lo de siempre se pudre, eso que está pero que nadie nota,
sólo se ve cuando está muerto. Y nadie escuchó su llanto,
los tacones, los celulares... Todo sonaba muy fuerte,
todos estamos muy sordos.
|
Mi vida es un té de berries con endulzante,
el estómago gritando,
mi cara sonriente, en un mundo lleno de metáforas
y ganas de dormir en las nubes...
|
Puede ser exagerado, pero su muerte me afecta de gran manera, sin conocernos era mi guía. Tengo un vacío extraño, una oscuridad.
Adiós maestro, descanza en paz querido Ernesto Sabato.
|
Se me descocieron los brazos rodeándolos,
si me estrujan saldrán las lágrimas siguiendo un camino que nace en mi hombro,
se han trizado mis piernas cargando su peso.
Y me quedé ciega.
|
|
Te recuerdo entre comidas y velas a medio morir.
Entre sudor y lágrimas,
en la felicidad de mis ojos y la alegría en los tuyos.
Te siento dentro, en la desesperación,
en el tiempo, en la sangre.
Mis labios tienen tu sabor, en mi ropa están tus cabellos,
tus dedos ultrajando mi mano,
tu olor en mi sombra, tu ropa en mi closet.
Estás allá esperando, al final de la escalera infinita,
esperando lo que ya tienes.

Me das paz y angustia. Me das sanidad y locura.
Cuando me abrazas el reflejo del espejo se ve... Menos despreciable.
|
Soy adicta al jugo de naranja, paso tardes enteras frente a una pantalla, leyendo cosas cagada de miedo de no ser buena, de no entender, de perder la chispa, del fracaso. Tengo pesadillas, me siento inválida e incapaz, y aplastada por un enorme billete que me caga el estómago por no tenerlo.

Es que no nací pa' este puto mundo, pero quizás tampoco para el otro. No puedo tirarme a la alcantarilla pero tampoco caminar sin muletas. Volví a tener 3 años.
|
Soy el vomito de Atenea ojos de lechuza. Por eso soy tan despreciable... Nunca tuve el toque de Afrodita.
|
Tenía algo increíble que escribir, algo les iba a contar... Pero lo olvidé.
|
Días de paz, que perturbador panorama. Pero me tienta, por primera vez.

Me perderé en el mar.
|
Perderme en la carretera, sin dirección como Thelma y Louise. Gritar hasta que mis pulmones se vacíen y el viento se lleve mi voz, llorar desconsoladamente en el bosque de la nada y sonreír al desconocido de la pista de al lado. Cantar con el rimel corrido y sentirme desquiciadamente exquisita.
|
Su despedida fue precisa y tajante.
-Prefiero morir antes de matarte.
|
Ser imperfecto duele, incluso cuando la máscara es casi impenetrable la más mínima grieta puede ser mortal. Las arrugas trizan la porcelana, el dolor y la angustia no tienen piedad, las noches sin dormir pasan la cuenta. Somos títeres, somos un chiste, las obras de los dioses, los bufones de Dionisio y por más dulce que sea la alegría, más tóxico se vuelve el dolor.

El riesgo de vivir... Ser dulcemente frágiles, sumamente estúpidos.
|
Todos hemos cambiado desde ese día en el que os conocí.
Algunos os habéis quedado conmigo, otros no.
Algunos volvisteis, otros no deberías haberos quedado.
Fin a fin, todos cometemos errores y experimentamos cambios.
Algunos para bien personal y mal global, y viceversa.
Y todos creemos que tenemos razon.
No voy a juzgar esos pasos que tan poco me importan, y espero que hagáis lo mismo.
Todos dicen que tiempos pasados fueron mejores...

Emily

Charles Bukowski

No era mi día. Ni mi semana, ni mi mes, ni mi año. Ni mi vida. ¡Maldita sea!