'Que no olvides', 'que sepas', que incluso en el silencio y la distancia, estás en cada segundo que me quita la vida revoloteando con tu recuerdo en mi cabeza.
"-Sufrí con ella tanto que muchas veces estuve al borde del suicidio.
"Y, no obstante, aun así, aun sabiendo de antemano todo lo que luego me sucedió, habría corrido a su lado."
"Por supuesto", pensó Bruno. "¿Y qué otro hombre, muchacho o adulto, tonto o sabio, no habría hecho lo mismo?"."
Hoy tuve nostalgia de ti.
Me vieras, ya no soy la misma, creo que de quién te enamoraste poco queda en mi. También cambiaste, puedo percibir en la distancia y el silencio, que eres otro.
Ya no somos, ni seremos aquellos que fuimos, las promesas y las sonrisas quedaron bajo la alfombra de los recuerdos armados y destruidos. Y cuánto nos quisimos se combina con un pasado engorroso, misterioso, confuso.
¿En qué momento dejé de retener tu olor en mi memoria?, ya no sé cómo fui; cómo fuiste; qué habremos construido ni qué derrumbamos. Tanto tiempo sin expresar algo, sin armar oraciones y ahora, solo regalo confusiones que no están confundidas, que no extrañan pero recuerdan, que no saben qué recuerdan pero no olvidan.
Hoy tuve nostalgia de ti. Tu buen corazón, y mi mierda mental.
Me vieras, ya no soy la misma, creo que de quién te enamoraste poco queda en mi. También cambiaste, puedo percibir en la distancia y el silencio, que eres otro.
Ya no somos, ni seremos aquellos que fuimos, las promesas y las sonrisas quedaron bajo la alfombra de los recuerdos armados y destruidos. Y cuánto nos quisimos se combina con un pasado engorroso, misterioso, confuso.
¿En qué momento dejé de retener tu olor en mi memoria?, ya no sé cómo fui; cómo fuiste; qué habremos construido ni qué derrumbamos. Tanto tiempo sin expresar algo, sin armar oraciones y ahora, solo regalo confusiones que no están confundidas, que no extrañan pero recuerdan, que no saben qué recuerdan pero no olvidan.
Hoy tuve nostalgia de ti. Tu buen corazón, y mi mierda mental.
Ven viejita mía, duérmete conmigo. Déjame acompañarte en tu último viaje, ahora que llegarás al sol.
Sonríeme de nuevo, permíteme grabar esa sonrisa para que en mi memoria quede por siempre, quiero recordarte bien alegre.
No te muevas tanto, no hagas tanto esfuerzo si con solo respirar nos inundas de ti, nos das un poquito de tu paz.
Tócame la mano, quiero sentirte para recordar tu tacto, tu piel suave con olor a tu crema de lechuga y tus arrugas llenas de experiencia, toda una vida dándole la espalda a la mala racha.
Y es que ahora que te vas por siempre de mi lado, no sé como verbalizar el dolor que siento, pero a la vez esa felicidad de haberte conocido y amado de la forma en que lo hice... quizás me callé mucho, debí ir marcar más presencia... debí estar más, pero el tiempo ya pasa y no sirve de na'h arrepentirse. Soy feliz porque tuve la opción de amarte y lloro sabiendo que te me vas, pero a todos nos llega la hora y tú lueguito debes volar.
Te amaré hasta que mi memoria no me lo permita... y aún así estarás en lo más profundo de mi alma.
Hasta siempre vieja loca, que este viaje sea el más hermoso y el más tranquilo de tu existencia... descansa de esta vida cruel.
Nunca tuve las palabras correctas, es que jamás he sabido lo que quiero.
Jamás supe cuanta azúcar derramar sobre el café, ni los límites del amor,
no he logrado dimensionar cuanto humo al día es capaz de asesinar,
ni sé cuando juntar los dientes.
No sé a qué dirección avanzar. Yo improviso en el camino.
El cielo me habla como un tartamudo, y no le entiendo lo que dice. Dios me tira mierda porque estoy muy sorda, porque no comprendo, porque esta fue mi voluntad. Pero me esfuerzo por entender esa repetición de sonidos y me parece una llovizna, no una tormenta. Se enfurecen porque no me llegan los mensajes y no obedezco. Se molestan porque tomo café en vez de té verde, porque fumo en vez de correr, porque lloro en vez de reír. Pero mis oídos están tapados, y lo divino no sabe expresarse.
Es fácil mirar a la gente y hacer juicios rápidos sobre ellos, sus presentes y sus pasados, pero estarías asombrada ante el dolor y las lágrimas que esconde una sola sonrisa. Lo que una persona muestra al mundo es sólo la minúscula faceta del iceberg escondido de la vista. Y la mayoría de las veces, está marcado con grietas y cicatrices que recorren todo el camina hasta los cimientos de su alma.
Acheron.
El río nace solo cuando todos duermen, y ahí nado, en aquel lugar salado, que nace en mi cabeza y termina en mi pies. Solo en el silencio hay paz.
Me sentí como de 13 de nuevo, pérdida, sola. Oscura. Y me gustó, no sabía cuando extrañaba esa sensación hasta que apareció en un suspiro y se esfumó en un parpadeo.
Jugué a la escondida de mi madurez y me perdí en el laberinto del pasado. Me tortura, me quema, me transforma.
En éste mundo hay mucho sol para mi. Detesto su luz.
Se me quedó la pluma dentro del tintero, y no le cuestioné nada. No hubo tiempo, sobró orgullo, llegó la muerte. Todo fue circunstancial.
Se secó la tinta, se vistió con telas de araña aquel cofre con sueños y pesadillas, se marchitó la esperanza y el recuerdo.
Cuando intentó hacer algo, se durmió, cayendo en su abismo y alimentando el mío. Todo fue circunstancial.
Y fue aquello tan circunstancial lo que no me permitió escupirte, gritarte, odiarte, amarte. Conocerte.
Todo fue muy rápido, tan circunstancialmente rápido... Que me quedé con una rosa en una mano, con sangre en la otra y lágrimas en los ojos... Aquel frío día de Agosto.
No te dije adiós.
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Charles Bukowski
No era mi día. Ni mi semana, ni mi mes, ni mi año. Ni mi vida. ¡Maldita sea!