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Mi camarada, compañero, amigo, hermano... Mi otra mitad,
que cuando respiras me quitas el aire
cuando tu corazón palpita me arrancas la vida
y tus ojos -amantes- me miran mientras sueño
y así logras observar mucho más allá de mi piel.
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No pienso, ni existo. Soy la neblina de la madrugada invernal, el beso perfecto en la tarde otoñal en una banca gastada. Soy el recuerdo en blanco y negro que ilumina tu rostro. Soy creadora y creación, un espécimen, un aborto, una esperanza. Recorrerme es entrar al laberinto de pasto seco, suplicando la autotortura y flagelación. Me arranco entre los dedos del amor y me acobijo en la desgracia. Mi mente es un puente vertiginoso que disfruta de los detalles, las elocuencias y la falta de comprensión. Soy soñadora de cosas pequeñas, me alimento de la sonrisa de extraños, de la mirada depresiva de quién sólo da vueltas en círculos por la calle, de un gesto de comprensión. Y no pido grandes cosas, no pido nada extraordinario. Ni cielos, ni volcanes. Sólo un minuto de silencio para mi soledad, de cariño para la sangre.

Soy la música de un violín, el orgasmo que se escucha cuando canta el piano... La tierra que se pisa y el dolor. La que le da forma estas letras, soy nadie y lo soy todo, una unión de manos e incluso me atrevería decir que soy la película que arranco tu sueño más de una noche. Tengo la capacidad de convertirme en todo aquello que la rutina no me permite ser. Y es que, nunca fui muy buena con las normas, con la rutina, con el compromiso. Yo soy el adiós permanente. Simplemente seré siempre el hasta nunca.
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¿Qué podría decirte? No me lo esperaba, no fue mi intención ser una mala persona otra vez. Es que los clichés del amor son frágiles y repetitivos, yo soy un chocolate para el paladar de la tentación, bueno ya saben... Nadie espera que pasen estas cosas. Yo creí que podríamos ser algo grande cuando era obvio que no seria así, y tu con tus tiernos ojos me miras desesperado porque ignoro tu sonrisa, pero no sé como decir que no quiero que sientas lo que sientes, ya que cada día que pasa incrementa esa sensación en ti a la cual yo renuncie al responder ese beso que junto a su lengua trajo hacía mi grandes cosas, proyecciones, ilusiones que no me parecen utopías fantásticas de lo que podría ser si mi inestabilidad no me convirtiera en lo que soy. Yo quisiera saber cómo hacerte entender de la mejor manera que no creí que el orden cósmico de las cosas que siempre me atrae a esta situación tan familiar fuera a suceder contigo. Así que querido mío, de eso que no fue necesario una sólida jugada de ajedrez, te pido disculpas por no ser fiel a lo que nunca tuvimos en realidad. Ahora me quede en aquellos brazos de esperanzadores sueños que no quiero arruinar con confusiones absurdas. Absurdas como esta humilde servidora.
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Este zombie con un corazón palpitante, tiene fracasos en el cuerpo, y yo sé, que no te importa. Y yo sé, que no buscamos lo mismo, que lo que veo en ti no es lo mismo que ves en mi. Pero ¿qué tan importante puede ser? ¿qué tanto puede dañarme?, ya no quedan más opciones... O te convertirás en otro nombre en mi lista de los ya mencionados fracasos, o por el contrario funcionará. Pero como yo no soy una persona que se caracteriza por su optimismo, no es mucho lo que puedo soñar. No se puede querer a la mitad de lo que se vé del iceberg, no puedes querer a este maquillaje corrido, si sólo haz visto la sonrisa que la costumbre dejo en este rostro arrugado.

A sido un gusto sentir tu lengua en mi boca.
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La fidelidad es un tema de costumbre, un requisito primordial de un compromiso optativo.

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El día en que termine todo lo que he comenzado... Será el principio del fin.

Confesión de una tal Alicia.

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Tengo las uñas largas, un genio de los mil demonios y unos pulmones neeeegros, yo creo que casi putrefactos y eso que no tengo más de 18 años. El color natural de mi cabello es un misterio, hace poco conocí a mis 4 hermanos (astros las verdad) y estoy trabajando hace unos cuantos días. Para mi suerte no me han penado hace tiempo, no he tenido crisis anímicas hace mucho (por eso no he podido escribir como corresponde) y bueno, no soy feliz... Eso me parece muy bien.

Me llamo Alicia, me dicen loca de repente, es que tengo una personalidad peculiar... ¿Conocen a Juan Pablo Castel? bueno, yo tengo su mal... El de querer justificar cada uno de mis actos. Por ejemplo, hoy en el trabajo hice algo poco ético, de hecho si se enteran quizás hasta me despidan. Un chico muy amable me contestó y me robé su número sólo para mandarle un mensaje de texto... Porque era simpático, fue un acto impulsivo, yo soy impulsiva. Pero sin duda, no debí haberlo hecho, ahora sólo me queda esperar que no me traiga problemas. Bueno, me perdí del hilo conductor. Ahhh, si, quiero justificar todo lo que hago y bueno, mi alma se siente prisionera de esto físico, en noches como esta siento algo dentro de mi que quiere salir, supongo que es mi alma, es tanto así que me da miedo dormirme... Porque ya saben, lo que dicen, el desdoblarse, la muerte y todo eso. Soy muy joven aún, no quiero arriesgarme a nada.

Me gusta mucho el sexo, es algo que disfruto... Cuando es bueno, no hay nada más triste que perder el tiempo con un mal sexo, aunque no he hecho el amor aún, porque que yo sepa no existe la expresión "hicimos el cariño" , aún así he tenido varias experiencias, desde buenas hasta penosas. Quisiera enamorarme perdidamente pero... Creo que soy un espíritu libre que no sirve para ser encadenado, así que lo más cercano al amor es lo que escribo sobre el y créanme, no es tan difícil. También me gusta besar, es rico, de hecho en unas horas más quizás bese a un amigo, el problema es que tiene pareja, y me da pena ser causante y cómplice de aquella infidelidad, pero bueno... Ser una buena persona no es un cualidad mía, bueno intentaré tener fuerza de voluntad, no es que sienta algo por el más allá de una linda amistad, debe ser que soy una zorra. ¡Quién sabe!, en fin, soy humana... Una más en la lista de las que se van al infierno. Hablando de infierno, encuentro y creo firmemente en que las religiones son la mierda más grande que le hombre a inventado, no tengo nada contra Dios, Alá y Zeús (para resumir, son mxos dioses) espero que uno de eso se acuerde de que aquí hay una abandonada que quiere creer en algo y no sabe cómo.

Estoy como claustrada, veo la luz exterior a través de mi perciana (y no es americana que yo sepa) y no puedo dormir... como casi siempre, tengo insomnio, siempre ando despeinada y me gusta mi jefe, espero encontrar un hombre lindo, sexy, que yo le guste (estoy gorda, ojalá le gusten gorditas) y que tenga un gran pene -sueña querida, sueña- y bueno, son las confesiones de Alicia. Antes de apagar el pc, debo decir que soy muy cobarde, me da miedo la noche no por la oscuridad, sino por la gente, que asalta, viola, mata... Me asusta la humanidad. Me aterra la humanidad.
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Se terminó la pesadilla, ha sonado el despertador liberándome de las opresoras cadenas. Por fin, abrí los ojos mientras mis vecinos gritan ¡feliz año nuevo!
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Querido amigo, ya no estarás en mis esperanzadas ilusiones de encontrarte en mi reja gritando mi nombre, ya no veré tu sonrisa y mi cara reflejada en tus optimistas ojos. No estarás en el acojo de un abrazo, ni en una nube de lana. Te extrañaré querido amigo, porque ya no estarás... Nunca más.
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Esta es la fecha perfecta para una clásica despedida... Sin embargo, mi despedida no será la misma que hago todos los años, está es real, verdadera, llena de sentimientos (de amor y odio) de confesiones, de aceptación. Es la despedida que hago a una parte de mí.

¿Por qué hacerlo ahora? La respuesta es muy sencilla, es la ocasión apropiada para cerrar el círculo de lo maldito. Aunque me he quedado con muchas palabras en mi garganta y en mis dedos, ya es tarde para revelar los secretos de muchos de mis actos hayan sido o no llevados a cabo.

Triste y alegremente debo darle fin a muchos asuntos internos conmigo misma pero que tiene mucho que ver con otros también y es aquí donde debo hacer un hincapié entre lo vivido y lo soñado, para poder concluir lo inconcluso que tantas veces me rompió el corazón.

Desde hoy, soy consciente de que no los veré más, espectros malditos, a los que tanto herí y que tanto me hirieron. A ti, viejo amor, que ya no veré más en los almuerzos, en las caminatas, en los estudios, en la frustración. A ti, que fuiste cómplice de mis arrebatos, de mis dolores más íntimos, de la sangre pura y furiosa, de lo anormal y lo enfermizo. Me despido de tu recuerdo, de las frases que no te dije, con las explicaciones jamás expuestas, con el odio ocultado, con los celos tragados y sobretodo con el amor lleno de ira que tengo guardado en un cofre sólo para ti, pero que jamás abriré. Ya no tengo que verte, soy libre de tus ojos, de tu cinismo, de todo aquello que vivimos juntos por tanto tiempo y que murió tristemente en las mentiras de los actos que hicimos sólo por hacer, sin sentido, sin realismo, sin verdadero afecto.

Soy libre de aquellas sombras que reflejaban lo peor de mí, porque no hay nada más terrible que ver a cada instante los errores cometidos por la incompetencia y la inmadurez, me equivoqué tantas veces -más de las que puedo recordar- y aunque mis ojos sólo mostraban frialdad ante ellos, sentía que enloquecía, que moriría. Y ahora las cadenas me han liberado, estoy lista para alejarme de todo aquello.

Con este cambio de todo, no sólo se va un año, sino que con el, se van mis pesadillas, lo peor de mi pasado, aunque lo que tanto soñé llego lentamente pero muy deprisa, siento que no estoy lista en la totalidad, pero no estoy dispuesta a seguir esperando, llego el momento, y sé que aún no lo noto, pero estoy en el mejor momento de mi vida. Estoy donde siempre quise estar. Es hora de decir adiós, a cada tormento y buen momento vivido. Adiós a lo que fui. En unos días más comienza el verdadero camino, el que tanto anhelé. En este fin nace el principio de la vida, me despido sin un mínimo de pena de tí, de ustedes, de mi, de los recuerdos, de las culpas, las penas y las tristezas. Adiós niñez.
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Con el corazón acelerado,
una mano más fría que la otra
y un nerviosismo que me traspasaba la piel,
te deje volar, pero no porque sintiera que tu estabas atrapado
sino porque, yo no quería seguir compartiendo mi jaula contigo.

Más Julio Cortázar

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Y se muy bien que no estarás.
No estarás en la calle
en el murmullo que brota de la noche
de los postes de alumbrado,
ni en el gesto de elegir el menú,
ni en la sonrisa que alivia los completos en los subtes
ni en los libros prestados,
ni en el hasta mañana.
No estarás en mis sueños,
en el destino original de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás,
o en el color de un par de guantes
o una blusa.
Me enojaré
amor mío
sin que sea por ti,
y compraré bombones
pero no para ti,
me pararé en la esquina
a la que no vendrás
y diré las cosas que sé decir
y comeré las cosas que sé comer
y soñaré los sueños que se sueñan.
Y se muy bien que no estarás
ni aquí dentro de la cárcel donde te retengo,
ni allí afuera
en ese río de calles y de puentes.
No estarás para nada,
no serás mi recuerdo
y cuando piense en ti
pensaré un pensamiento
que oscuramente trata de acordarse de ti.

Julio Cortázar

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La lenta máquina del desamor,
los engranajes del reflujo,
los cuerpos que abandonan las almohadas,
las sábanas, los besos,
y de pie ante el espejo interrogándose
cada uno a sí mismo,
ya no mirándose entre ellos,
ya no desnudos para el otro,
ya no te amo,
mi amor.

Julio Cortázar

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Qué vanidad imaginar
que puedo darte todo, el amor y la dicha,
itinerarios, música, juguetes.
Es cierto que es así:
todo lo mío te lo doy, es cierto,
pero todo lo mío no te basta
como a mí no me basta que me des
todo lo tuyo.

Por eso no seremos nunca
la pareja perfecta, la tarjeta postal,
si no somos capaces de aceptar
que sólo en la aritmética
el dos nace del uno más el uno.

Por ahí un papelito
que solamente dice:

Siempre fuiste mi espejo,
quiero decir que para verme tenía que mirarte.

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Shhhht! deberías aprender a escuchar su silencio...
Miralo a los ojos, pueden revelar cosas maravillosas.

Charles Bukowski

No era mi día. Ni mi semana, ni mi mes, ni mi año. Ni mi vida. ¡Maldita sea!